«Me atrevo a afirmar que estos relatos solamente podían haber sido escritos por una mujer. Hay demasiada precisión, demasiada finura, demasiado cuidado de los detalles para que los hubiera escrito un hombre. Son, sencillamente, encantadores. Robert Altman habría hecho maravillas con algunos de ellos.» Alberto Infante